21.2.11

Relato: Despedida en Ámsterdam.

- Titulo del relato: Despedida en Ámsterdam.
- Sinopsis: Cada relación tiene un grado de complejidad diferente. El amor es complicado y a veces las cosas no pasan como queremos. Así es la vida y en ocasiones uno espera más del otro, o peor aún, uno otorga más que el otro.


Era un día frío y lluvioso, los huesos me escocían del dolor, pero el solo hecho de pensar en ver a Alex mi cuerpo se reconfortaba, llevaba saliendo algunos meses con él.

Caminé tres cuadras más hacia el café donde habíamos quedado de vernos. ¿Qué sería tan importante como para llamarme en medio de la noche y pedirme una cita? Nunca hacía eso, a menos que fuera realmente importante, ya que cuando quería verme acudía a mi casa o viceversa.

Después de pasar sobre varios encharcamientos, finalmente llegué al café, me sacudí un poco las botas e ingresé al “Café Ámsterdam” empuje la puerta y pronto me sentí invadida por su olor tan característico y por la calidez que fluía en el lugar, no sólo porque fuera agradable, sino porque había más gente de lo normal allí.

Busqué el cabello rojizo de Alex, lo ubiqué rápidamente y cuando él me vio se desperezó un poco y me saludo con una sonrisa débil. Algo andaba mal, y era mejor averiguarlo pronto.

— Llegas tarde — puntualizó amablemente.
— Lo siento cariño — me incliné levemente hacia la parte donde se había sentado, le besé lentamente los labios y me senté frente a él.
— ¿Cómo dormiste? — preguntó presionando, tal vez quería llegar a otra parte de la conversación.
— Después de tu llamada me costó conciliar el sueño — fui sincera porque esperaba que el también lo fuera.
— Si, sobre eso… — titubeó.
— Suéltalo Alex, sé que pasará algo el día de hoy—.
— Está bien. Deberás entender que ya no puedo más — me extrañé por su tono.

Una de las camareras se acerco sigilosamente, cuando percibió la tensión de la situación.

— ¿Les tomo su orden? — preguntó, aún dudando si era un buen momento.
— No, muchas gracias — le dije amablemente, y mientras ella me miraba con reproche Alex ordenó.
— Otro americano, por favor — se apresuro a contestar.
— Con gusto — Alex y yo vimos como la camarera se fue a cubrir la orden y retomé la conversación.

— Y… ¿Dime? — aventuré con un tono de voz despreocupado, para que se animara a hablar, pero me arrepentí después de poco tiempo.
— Quiero que seas mi novia — su nerviosismo me contagió una angustia inexplicable.
— Jajaja. Alex ya, en serio ¿Qué es lo que pasa? — intenté creer que era una broma. Pero él no se rió ni por un poco.

— No es una broma Diana. Sé que lo has dejado claro y que decidimos no comprometernos ni involucrarnos de alguna otra manera, pero… — su rostro estaba pálido y no quería imaginar como se veía el mío.
— Así que, um ¿Quieres exclusividad? — pregunté seriamente.
— Oh vamos no se trata de eso y lo sabes. No es que no confíe en ti, pero nunca imaginé sentir esto. Es algo que me quema aquí adentro — sus palabras eran suficientemente dolorosas, pero aún así señaló hacia su pecho como si esperara que viera en su interior. — Te amo — y cayó el silencio.

— Yo también Alexander — dije sin ánimo de seguir la conversación.
— Pero ¿no puedes ser mi novia? — dijo cuestionando algo que sabía de antemano.
— No te amo de esa manera. Eres muy importante en mi ida, hemos compartido muchas cosas, pero sabes que yo no podría darte lo que estás buscando, debes entender que me es imposible convivir con alguien en forma de pareja — dije viendo a ningún lugar en particular.

— Te he estado buscando a ti — dijo sencillamente.
— ¿Te gusta lo difícil eh? — sonreí cansinamente.
— Necesito una respuesta — puntualizó cruelmente.
— ¿Qué pasará si decido no aceptar tu propuesta? — realmente no tenía esperanzas de que repercutiera en nuestra relación.
— No lo sé, pero podría decirte que pasaría si aceptaras.

Esperó quizá a que yo preguntara, y al no obtener nada, prosiguió.

— Te amaría por la eternidad — finalizó.
— Eso suena a mucho tiempo — dije incomoda, lo tomé de las manos y besé el dorso de una de ellas. —Prefiero no saber qué pasará — me levanté y besé delicadamente su frente. — Cuídate y busca en el lugar adecuado — le sonreí con tristeza y me fui rápidamente hacía la salida.

Cuando regrese al frío, comprendí que aquello cálido que corría a través de mis mejillas eran lágrimas. Pude haber aceptado la propuesta de Alex, pero sé muy bien que lo nuestro hubiera durado lo que él prometió: una eternidad.

Sin embargo, algún día también tendría que despedirme de él, al menos en este mundo, que mejor que hacerlo de una buena vez, al menos para él; pensé que Alex tenía tiempo de sanar y de encontrar a la persona correcta, mientras yo seguía sin expectativas en la vida, tal vez intentaría construir un destino, pero al parecer Alex ya no formaría parte de él.

3 comentarios:

Patricia :D dijo...

Guau, que pena de relato!
Enserio, no tenías ni un comentario en esta entrada? :O
Con lo increíble que es este relato!
Me he emocionado, enserio, me ha dado mucha pena, como lo ha rechazado, pues no quiere tener que sufrir más aún cuando llegue a quererlo más :(

Bueno, miraré algunos de tus otros relatos, concretamente "Sálvame de la Oscuridad" creo que tiene muy buena pinta y no creo equivocarme ;)

Besoos!

GaBbitha dijo...

El segundo que leo!! :D saludos!

R dijo...

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