2.10.11

Mi racionalmente irracional miedo a las editoriales

Queridos lectores, sigo viva y por aquí. Ya a lo mío, en esta ocasión abordo un tema que me confronta y que seguro a muchos de ustedes también los tiene en vilo.

Quizá esta cuestión pudiera sonar patética, y muchos de ustedes piensen que tiene que ver con alguno de los más antiguos miedos del ser humano: el miedo al fracaso, a lo desconocido o un sinfín de cosas más.

Pero no, es cierto que desde mi perspectiva lo que desarrollo a continuación, no es más que un pequeño indicio de ello, pero también es algo más, me sincero conmigo misma y puedo entender que corresponde al nivel de egolatría al que he llegado con mis letras. Además claro, del amor que les profeso, porque para mí están vivas y eso es lo que pienso en este preciso momento y dudo que pueda cambiar a lo largo de unas cuantas décadas.

¿Por qué tanto alboroto? se preguntarán. Es porque ya ha pasado un tiempo de esta resolución, pero con firmeza he decidido publicar por mi cuenta o en alguna plataforma de las tantas conocidas en la actualidad (no ahora pero si a partir de ahora).

En verdad creo que esto pudiera ser la mejor idea para mis pequeñas historias, además de que reconozco que le tengo miedo a las editoriales, pero aún más a la espera -claro, si es en favor de la maduración de la historia está bien, pero si es para enclaustrarla me parece absolutamente reprobable-.

No por nada esta frase vino a mí aproximadamente hace un mes: "Poseo un grito contenido en la punta de mis dedos, que me incita a seguir, a no dejar morir ninguna historia". Y refiriéndome a esto, tanto en desarrollo como en movilidad, es decir, en difusión de la misma. No me perdonaría nunca el soterrar un escrito en una oficina, un ordenador o una bandeja de correo electrónico.

Así que, sobre las editoriales puedo seguir diciendo que seguro mis letras no alcanzan el nivel de comercialización que se exige hoy en día, y no por calidad, sino porque mi poco talento se orienta hacia lo experimental, al fundir muchos géneros en favor de los personajes que me abordan. Y sobre todo, no estoy dispuesta a terminarme en esperanzas hacía estas organizaciones.

Con esto que parece un testamento, no digo que nunca publicaría con una editorial pero lo veo muy improbable y tampoco insto a que abandonen sus suos, al contrario, sostengo que hay muchas otras opciones y que yo pertenezco al grupo de personas que está dispuesta a ir allí donde el destino sugiera y no a permanecer estática o a enjaular ilusiones.

Los dejo respirar, si es que decidieron comenzar a leer y anuncio que seguro el próximo post es para compartirles algo pequeñito. Gracias por seguirme y tener paciencia con mis avances tardíos.

¡Saludos!
Athena R.

3 comentarios:

Dulce Cautiva dijo...

Te comprendo bella, sólo espero k algún día cambies d opinión y pruebes a ver si tienes suerte, que seguro k la tienes ya k eres muy talentosa y una gran escritora.

Igualmente, t deseo mucha suerte si decides publicar por tu cuenta y si lo haces, no olvides de avisarme pa k t ayude con la campaña publicitaria, k pa eso está el club, jejeje.

Un saludo guapa y hasta otra!, muak!!!

Maga de Lioncourt dijo...

La verdad yo me preocuparía más por las opiniones de críticos que sepan de lo que están hablando que del formato en que se publique. No digo que los críticos siempre tengan la razón, pero al menos no tienen intereses comerciales detrás de su opinión.
Comparto lo que dice Dulce en cuanto a ayudarte a difundir cuando vuelvas a publicar.

Besos!!

Athena Rodríguez dijo...

¡Hola, hola! muchas gracias por dejar su comentario, y fíjate que tienes mucha razón querida Maga, no había contemplado sólo eso y me parece que es una tarea que puedo intentar más adelante.

Y bueno, en realidad gracias a las dos por ofrecerme ese apoyo, sé que de su parte es incondicional, les mando un fuerte abrazo y nuevamente agradezco su presencia. ¡Saludos!